Cómo un ponente con treinta años de conferencias encontró una forma nueva de empezarlas

Cómo un ponente con treinta años de conferencias encontró una forma nueva de empezarlas

Leaderlix31 de octubre de 2026
Cómo un ponente con treinta años de conferencias encontró una forma nueva de empezarlas

Cómo un ponente con treinta años de conferencias encontró una forma nueva de empezarlas

El punto de partida

El protagonista de este caso es un médico especialista con consulta privada en un hospital y tres décadas de experiencia como ponente en congresos nacionales e internacionales. Sus objetivos al entrar al programa eran de largo plazo: fortalecer lo más posible su consultorio para dejar a sus pacientes en buenas manos cuando llegue su retiro, y mantenerse académicamente activo, estudiando, asistiendo a congresos y participando en eventos.

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Foto: Atlantic Ambience / Pexels

Llegó esperando consejos sobre cómo comunicarse con la audiencia cuando da pláticas a médicos. Lo que encontró fue otra cosa. Al presentar una de sus conferencias dentro del proceso, consideraba que ya estaba perfecta y que cumplía con todas las características de una buena presentación. El análisis le mostró que debía enfocarse en las necesidades de su audiencia, no en la completitud del contenido.

Él mismo lo resumió después de treinta años de conferencias: se dio cuenta de que pueden ser diferentes. Aprendió que hay varias maneras de comunicarse, todas válidas, y que una conferencia puede ser inspiracional, promocional, educativa o ejecutiva según lo que se busque producir en quien escucha. En todo momento se está comunicando con pacientes, familiares y audiencias, y el mensaje llega mejor cuando se entienden las barreras del otro, se le habla en su idioma y se usan ejemplos claros.

Lo que trabajó

El caballo de Troya. Una idea entra sin resistencia cuando viene dentro de algo que la audiencia acepta con gusto. El médico tomó el principio como guía para abrir y cerrar sus conferencias. En su presentación abre con un caso en una situación hipotética y después presenta la evidencia real; recurre a un personaje de una película conocida y a la fotografía de una mujer parecida a él para señalar que, como ella, hay muchas pacientes que requieren atención y tratamiento.

Cómo empezar y cómo terminar. Ahora tiene claro cómo debe empezar y cómo debe terminar una conferencia para que el mensaje que quiere dar sea más claro para quien lo escucha. Pone en claro las perspectivas de la audiencia, los valores que desea incorporar y los antivalores que conviene desechar, para que los médicos salgan mejor preparados y den mejor atención a sus pacientes.

Combinar perfiles. Carismático, estratega, científico, futurista, predicador y narrador: todas las formas son buenas y hay que combinarlas para dar un mensaje claro que llegue a la audiencia y genere un cambio.

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Foto: Werner Pfennig / Pexels

Los resultados

Lo que el participante documentó en los formularios de los cuatro niveles de certificación.

  • Compromiso: Completó el proceso con la máxima calificación de recomendación en cada etapa y resumió el valor de lo aprendido en poder aplicarlo a la rutina diaria y mejorar cada día que pasa.
  • Aprendizaje: Comprendió que es tan importante el mensaje como el tono y el entorno en que se da, y que un mismo estímulo puede generar respuestas distintas según la persona que lo recibe.
  • Comportamiento: Aplicó el principio del caballo de Troya en su conferencia y lo llevó a la consulta: ante una paciente de 96 años cuyos hijos querían internarla contra su voluntad, identificó que el internamiento cubría las necesidades de los hijos más que las de la paciente, y defendió la decisión de ella.
  • Resultados: En una conferencia ante 40 médicos, la sesión de preguntas duró más de quince minutos y cuatro médicos le pidieron sus datos para enviarle pacientes. En otra plática, al inicio solo 5 de 30 médicos estaban vacunados; al final, el 90 por ciento respondió que se vacunaría.

Lectura del caso

Su medida de éxito es concreta: si logra que el 70 por ciento de su auditorio tenga interés en profundizar en el tema, la misión se ha cumplido, y ese interés se mide en preguntas y en la intención de aplicar lo aprendido. Con esa vara, las dos conferencias documentadas superaron la meta.

El caso muestra que la experiencia acumulada no cierra la puerta a una forma nueva de comunicar. Un ponente con treinta años de trayectoria cambió la manera de abrir y cerrar sus conferencias, trasladó el método a su consulta y vio llegar nuevos pacientes y nuevas conversaciones. Como él lo expresó, no solo es tener el conocimiento: también se debe aprender a transmitirlo, y eso hace la diferencia entre un buen comunicador y uno que no lo es.

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El documento recoge el punto de partida, el método de trabajo y los resultados documentados del caso. Descarga el caso de estudio completo.

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