Cómo una oncóloga ginecológica construyó un mensaje propio para sus ponencias

Cómo una oncóloga ginecológica construyó un mensaje propio para sus ponencias

Leaderlix31 de octubre de 2026
Cómo una oncóloga ginecológica construyó un mensaje propio para sus ponencias

Cómo una oncóloga ginecológica construyó un mensaje propio para sus ponencias

No sonar como un libro

La protagonista de este caso es una médica subespecialista en la atención del cáncer en la mujer. Además de su consulta y su actividad quirúrgica, dedica una parte importante de su tiempo a la educación médica continua: da clases a estudiantes de medicina, participa en una asociación científica de su especialidad y es ponente invitada por empresas del sector farmacéutico y por organizaciones académicas.

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Foto: Ketut Subiyanto / Pexels

Había llegado a esa actividad como ponente de manera empírica. Sabía transmitir información, pero no contaba con una técnica estructurada para hacerlo. Su mayor reto, según su propio diagnóstico, era no sonar demasiado técnica. Antes de este proceso había intentado resolverlo por su cuenta con videos, libros y material sobre imagen, sin encontrar un método completo.

Se definieron tres objetivos: consolidar su posición como una referencia de autoridad y confianza dentro de su subespecialidad; incorporar el relato y la vulnerabilidad al inicio de sus ponencias técnicas, para generar una apertura con el auditorio antes de entrar en los datos; e interiorizar y transmitir una idea propia sobre la importancia de anticiparse y prepararse para las situaciones poco frecuentes.

El punto de quiebre llegó con una presentación difícil: una técnica quirúrgica compleja y poco frecuente, que ella nunca había realizado y que preparó casi por completo a partir de libros. Después de exponerla, uno de los responsables del evento le dijo que hablaba bien, pero que no había enseñado nada. La credibilidad que da la trayectoria propia no siempre está disponible; cuando falta, hay que construir la conexión con el auditorio de otra manera.

El método que cambió el foco

Organizar alrededor de las preguntas del auditorio. Una presentación en público se entendió como una herramienta para que las personas hagan algo; para lograrlo hacía falta responder, en orden, las dudas que surgen en quien escucha. Disponer la información es entregar datos correctos. Persuadir es relacionar esos datos con lo que le importa a la persona que escucha, por técnico que sea el tema.

Abrir la mente: la historia con mensaje. Las murallas solo pueden abrirse desde adentro: la tarea del comunicador es lograr que la persona abra la puerta por su cuenta. Una historia aparentemente inofensiva entra sin resistencia y, una vez dentro, deja una idea. La vulnerabilidad consiste en compartir los propios errores y los aprendizajes asociados a ellos.

Un mensaje propio. Prepárate inclusive para lo inusual: una idea de mentalidad convertida en una frase clara y repetible que ordena toda la presentación. La protagonista lo adoptó como una especie de firma, una idea con la que su auditorio podía identificarla.

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Foto: RDNE Stock project / Pexels

Lo que cambió

Desde las primeras sesiones, la protagonista reportó que había aprendido herramientas que antes no tenía y que ya había encontrado espacios para ponerlas en práctica. Empezó a contar historias en sus presentaciones y a moverse de otra forma frente al auditorio para sostener la atención. Reestructuró sus presentaciones para hacerlas más breves y enfocadas, con menos datos en cada lámina y con relatos que abrían el tema.

En una de sus exposiciones a distancia observó que, al comenzar a contar una historia, varias personas que tenían la cámara apagada la encendían y prestaban más atención, una señal directa de que el recurso funcionaba. En una de sus presentaciones recientes, el auditorio se llenó y varios médicos siguieron la exposición de pie. Los representantes que recogen impresiones al final del evento reportaron que distintos especialistas habían valorado muy bien la charla.

El trabajo de comunicación se reflejó además en la forma de organizar su práctica. Con un objetivo profesional más claro, fue enfocando su consulta de manera progresiva en el tipo de pacientes de su subespecialidad, ajustó la forma de comunicar las expectativas a quienes la consultaban y empezó a delegar de manera más ordenada en su equipo.

El caso muestra un recorrido completo. Una especialista con experiencia, pero sin técnica formal, pasó de presentaciones centradas en el dato a presentaciones centradas en el auditorio, sostenidas por historias y por un mensaje propio. Ese cambio se tradujo en mayor atención de su público, en una mejor valoración de sus pares y en una práctica profesional más enfocada.

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El documento recoge el punto de partida, el método de trabajo y los resultados documentados del caso. Descarga el caso de estudio completo.

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