¿Cuál es el reto de un buen líder?

¿Cuál es el reto de un buen líder?

La mayoría de las personas suele pensar que un buen líder es alguien que no tiene problemas, ni preocupaciones. Que siempre tiene una fórmula mágica para saber cómo tiene que dar su siguiente paso, que jamás tiene dudas, que no necesita consejos de nadie, que todo el tiempo está bajo control y que nunca nada lo turba. Lo ven como alguien perfecto, ajeno e inalcanzable.

¿Alguna vez te has sentido en esa posición? Tal vez, de manera inconsciente, tu círculo de amigos haya llegado a creer algo así, incluso, puede ser que tú mismo hayas favorecido esa percepción que muchos tienen de ti. Puede ser que tú también hayas llegado a creer que tienes que ser perfecto y centrado todo el tiempo y que, en el momento en el que algo llegue a perturbarte, todo va a darse de manera negativa.

Un líder también vive altas y bajas

Si bien te importa dar siempre lo mejor de ti, no necesitas tener una respuesta a todos los problemas, ni una varita mágica que, en un segundo, logre arreglar tu vida y la de los demás. Tú eres un ser humano que tiene derecho a sentir malestar a veces, a pasar por momentos incómodos y duros, a no saber qué hacer y a buscar consejos que te puedan ayudar.

Un buen líder
Foto de Helena Lopes en Pexels.

¿Sabes cuál es la diferencia entre aquél que se dice llamar líder y aquél que realmente lo es? Que un líder no se queda enfrascado en los problemas. Una persona con actitud de liderazgo busca salir adelante, sobreponerse y regresar al camino que se trazó previamente. Un líder no va a dejarse derrotar por los obstáculos y desafíos que se le pongan enfrente, al contrario, va a aprovechar las oportunidades que pueda tomar de ellos para regresar más fuerte y con nuevos aprendizajes.

Pero, ¿cómo hacer para que el resto de las personas entiendan eso? Bueno, lo primero, es aceptar que también has pasado por momentos difíciles, por momentos críticos que te han obligado a realizar algunos sacrificios. Es tiempo de que aceptes también esas malas rachas por las que has pasado, no para sentirte incómodo, sino para recordar lo que aprendiste de ellas y qué fue lo que hiciste para salir adelante. Tener en cuenta estas experiencias te ayudará a prepararte para recibir los nuevos conflictos que puedan surgir más adelante.

Sé abierto con tu equipo

Una vez que hayas aceptado esto, te darás cuenta de que la mejor forma de ayudar a tu equipo a crecer es a partir de compartir algunas de tus historias de crecimiento con ellos, y para esto necesitas aprender a comunicarte mejor con tu equipo. Te invitamos a leer este artículo de Gerardo Betancourt, fundador y CEO de Leaderlix: Los tres momentos que definen a un buen líder.

Un buen líder
Foto de Andrea Piacquadio en Pexels.

Si te muestras como alguien cercano a tu equipo, que es capaz de mostrar algunos momentos difíciles en su vida, ellos te verán como alguien en quien pueden confiar y, poco a poco, empezarán a abrirse más contigo. Un buen líder detecta cómo va evolucionando esta confianza.

No es necesario que, de pronto llegues y les cuentes todo lo que te ha pasado. Basta con que, en alguna junta de trabajo, o durante la realización de algún proyecto, puedas ligar un momento que están viviendo actualmente con algo que haya pasado en tu vida y enfocarte en cómo lo solucionaste.

Propicia, también las participaciones de los otros miembros de tu equipo, para ver si alguien más pasó por algo similar o si quiere comentar algo al respecto. Gerardo Betancourt nos recuerda que el propósito es generar la confianza suficiente, para que todos se sientan en libertad de expresar sus ideas y aquellos momentos de crisis por lo que puedan estar pasando. Tal vez, entre todos, podrían encontrar soluciones de manera más efectiva.

Un buen líder acepta su transformación

Para poder llevar a cabo este acercamiento con tu equipo, lo primero que tienes que hacer es aceptar que también has pasado por momentos de sufrimiento que te han transformado. Betancourt propone que recuerdes algunos ejemplos y que empieces a trazarlos con las siguientes pautas.

En primer lugar, recomienda que los anotes por separado para que puedas trabajar de manera individual con cada uno de ellos y no vayas a olvidarlos. Después, te anima a que marques el ejemplo que escribiste como “primera etapa”. Esta primera etapa es el momento de quiebre.

El momento de quiebre es cuando se te presenta un obstáculo que no sabes cómo vas a solucionar, puede ser un conflicto grande o pequeño, pero que, de alguna forma sabes que va a causar un cambio en tu vida. En este momento tienes dos opciones, dejar actuar al conflicto por su cuenta, no hacer nada y ver a dónde te lleva, o tomar las riendas, enfrentar al conflicto y aprovechar las oportunidades que te pueda brindar.

Aprecia estos pasos para encaminarte

Una vez que reconociste ese conflicto, hay que pasar a la segunda etapa que es la recuperación, según Betancourt. En este momento, ya decidiste tomar las riendas y enfrentar el conflicto, ahora sólo necesitas buscar la forma de hacerlo. Para esto, requieres repasar todas las habilidades y la experiencia con las que cuentas. También puedes considerar otros momentos similares que hayas logrado superar o puedes pedir consejo de alguien que haya pasado por algo similar. En este momento lo importante es elegir y accionar las herramientas pertinentes para salir adelante de esa crisis.

Por último, la tercera etapa es la incorporación. Para Betancourt esta te lleva a regresar a tu camino original, y a continuar sobre ese camino para poder obtener la meta que te planteaste. En esta etapa notarás, una vez encaminado, que ya no eres la misma persona que antes de ese primer momento. Te has transformado en alguien más fuerte y más preparado y has logrado aumentar tus habilidades y tus fortalezas.

Comunica tus transformaciones a tu equipo

El reto de un buen líder
Foto de Yan Krukov en Pexels.

Ya identificaste algunas transformaciones significativas que has tenido, ahora, como buen líder que eres, busca el momento adecuado para poder comunicarlas a tu equipo. Indícales también las etapas por las que pasaste para que ellos puedan trazar sus propios momentos de transformación y logren un análisis más profundo de los cambios que han tenido y de los que seguirán teniendo.

Para que la comunicación de estos momentos sea exitosa y no quede sólo como una anécdota sin importancia, Gerardo Betancourt nos ofrece los siguientes consejos: dedica atención a establecer el ambiente, tienes que elegir el momento oportuno para transmitir estos mensajes y poder conectarlos con algo de lo que esté hablando en ese momento.

Además es valioso que aceptes tu vulnerabilidad, que elijas mostrarte como un ser vulnerable, en los momentos que consideres oportunos. Tal vez no estés acostumbrado a que te vean así, pero recuerda que tu equipo tiene que poder confiar en ti y la confianza se establece con personas que sentimos cercanas a nosotros. Es mejor que te perciban como alguien vulnerable a que crean que eres alguien frío, con el que no puede haber cercanía.

Un buen líder impulsa y ejerce la asertividad

Por otra parte, también es importante, como buen líder que eres, que te expreses con humildad y con empatía. Que los miembros de tu equipo sientan pertenencia por reconocerte como uno de ellos y no como un ser ajeno con el que no tienen contacto más que en cuestiones muy específicas. Busca establecer lazos con ellos, que te permitan mejorar la comunicación y las relaciones profesionales de todo el equipo.

Ahora, es tiempo de realizar este ejercicio con tu equipo, hablen de sus transformaciones, mantengan una comunicación horizontal en donde el respeto y la empatía sean la base de las participaciones. Aprendan a reconocer las nuevas habilidades de los demás y las propias, para poder usarlas a favor de la meta que tienen en común.

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Mariana Ortíz Loyola estudió las licenciaturas en Historia del Arte y en Comunicación. Cuenta con formación en el ámbito del Desarrollo personal, especialmente en temas de Inteligencia Emocional como el autoconocimiento y el liderazgo. Tiene experiencia como coordinadora, tutora y docente en proyectos educativos y culturales.

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